El empadronamiento general que César Augusto mandó hacer por los
años de 747-749 de Roma, obligó a José y a María a ir de Nazaret a Belén de
Judea. Llegados a aquel lugar la Virgen benditísima dio al mundo a su hijo
primogénito. Aludiendo a una tradición del siglo IV que coloca la cuna de Jesús
entre dos animales, la liturgia cita dos textos proféticos uno de Isaías: El
buey conoció a su amo y el asno el pesebre de su Señor” (I, 3), y aquél de
Habacuc: “Señor, te manifestarás en medio de dos animales” (3,2).
En los contornos de Belén, los pastores guardaban sus ganados,
hasta que, avisados por el Ángel, corrieron todos presurosos a la gruta. “¿Qué
es lo que han visto, dígannos? ¿Quién es el que ha aparecido en la tierra? Y
ellos responden: “Hemos visto a un recién nacido y coros de Ángeles que
alababan al Señor: ¡Aleluya, aleluya! Ocho días después, el divino Infante fue
circuncidado por José, y recibió el nombre de Jesús, según indicación del ángel
hecha a José y a María. Cuarenta días después de haber María dado a luz a Jesús
se fue con Él al Templo para ofrecer allí el sacrificio prescrito por la Ley.
Entonces vaticinó Simeón que Jesús había de salvar a su pueblo, y que una
espada de dolor había también de traspasar el corazón de su Madre.
Tras del cortejo pastoril viene el de los magos, los cuales
llegan del oriente a Jerusalén guiados por una estrella, Informados por los
mismo príncipes de los sacerdotes, caminan hasta Belén, porque allí es donde el
Profeta Miqueas predijo había nacer el Mesías. Y, en efecto, allí se
encontraron con el Niño y con María su Madre, y postrándose a sus plantas, le
adoraron. Al regresar a sus tierras no pasaron por Jerusalén, según en sueños
se les había advertido.
Herodes, que les había pedido le dijesen dónde estaba el niño
recién nacido, viéndose burlado por los Magos, se encolerizó sobremanera e hizo
matar a todos los niños de Belén, creyendo deshacerse por medio de arte tan
inhumano del nuevo rey de los judíos en quien se temía un terrible competidor.
Un ángel se apareció entonces en sueños a José, y le dio que huyese a Egipto
con María y con el Niño; y allí vivieron los tres hasta la muerte de Herodes,
porque entonces el ángel del Señor se les volvió a aparecer a José, mandándole
regresar a la tierra de Israel. Mas sabiendo José que reinaba en Judea Arquealo
en vez de Herodes su padre, como aquel era también perseguidor, temió por la
vida del Niño, y así se retiró a Galilea, al pueblecito de Nazaret.
FELIZ NAVIDAD
Y UN PROSPERO AÑO NUEVO

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