DIOS NOS HA

DIOS NOS HA
NACIDO

sábado, 7 de diciembre de 2013



UN VIDEO PARA TI ESPERO QUE TE GUSTE

UN CUENTO MPAR TI


El empadronamiento general que César Augusto mandó hacer por los años de 747-749 de Roma, obligó a José y a María a ir de Nazaret a Belén de Judea. Llegados a aquel lugar la Virgen benditísima dio al mundo a su hijo primogénito. Aludiendo a una tradición del siglo IV que coloca la cuna de Jesús entre dos animales, la liturgia cita dos textos proféticos uno de Isaías: El buey conoció a su amo y el asno el pesebre de su Señor” (I, 3), y aquél de Habacuc: “Señor, te manifestarás en medio de dos animales” (3,2).

En los contornos de Belén, los pastores guardaban sus ganados, hasta que, avisados por el Ángel, corrieron todos presurosos a la gruta. “¿Qué es lo que han visto, dígannos? ¿Quién es el que ha aparecido en la tierra? Y ellos responden: “Hemos visto a un recién nacido y coros de Ángeles que alababan al Señor: ¡Aleluya, aleluya! Ocho días después, el divino Infante fue circuncidado por José, y recibió el nombre de Jesús, según indicación del ángel hecha a José y a María. Cuarenta días después de haber María dado a luz a Jesús se fue con Él al Templo para ofrecer allí el sacrificio prescrito por la Ley. Entonces vaticinó Simeón que Jesús había de salvar a su pueblo, y que una espada de dolor había también de traspasar el corazón de su Madre.

Tras del cortejo pastoril viene el de los magos, los cuales llegan del oriente a Jerusalén guiados por una estrella, Informados por los mismo príncipes de los sacerdotes, caminan hasta Belén, porque allí es donde el Profeta Miqueas predijo había nacer el Mesías. Y, en efecto, allí se encontraron con el Niño y con María su Madre, y postrándose a sus plantas, le adoraron. Al regresar a sus tierras no pasaron por Jerusalén, según en sueños se les había advertido.

Herodes, que les había pedido le dijesen dónde estaba el niño recién nacido, viéndose burlado por los Magos, se encolerizó sobremanera e hizo matar a todos los niños de Belén, creyendo deshacerse por medio de arte tan inhumano del nuevo rey de los judíos en quien se temía un terrible competidor. Un ángel se apareció entonces en sueños a José, y le dio que huyese a Egipto con María y con el Niño; y allí vivieron los tres hasta la muerte de Herodes, porque entonces el ángel del Señor se les volvió a aparecer a José, mandándole regresar a la tierra de Israel. Mas sabiendo José que reinaba en Judea Arquealo en vez de Herodes su padre, como aquel era también perseguidor, temió por la vida del Niño, y así se retiró a Galilea, al pueblecito de Nazaret.

FELIZ NAVIDAD
Y UN PROSPERO AÑO NUEVO
 

DIOS NOS HA NACIDO HOY

EL tiempo de navidad es un tiempo de reflexionar en cuanto a nuestra manera de como hemos vivido en nuestra relación con Dios.

El niño Jesús nacerá pobre entre pajas, rodeado de sus padres y desconocidos, con esto nos dice que él se hace hombre por amor a nosotros y viene atraernos paz, alegría en medio de nuestros sufrimientos
 
 

EL TIEMPO DE AVDIENTO
Si el tiempo que nos hace suspirar por el doble advenimiento del Hijo de Dios, el de Navidad, celebramos el nacimiento de Jesús en cuanto hombre, y por lo mismo nos prepara a su venida como Juez.
 La navidad será el inicio para seguir paso a paso a  Jesucristo en su obra Redentora, para que nuestras almas, aprovechándose de todas sus gracias  que de todos los misterios de su vida fluyan en nuestras vidas
Nacimiento eterno del Verbo
Postrarnos de rodillas con María y San José ante este Dios revestido de la humilde aspecto de nuestra carne: “Cristo nos ha nacido, venid adorémosle”; “con todos los coros celestiales” y cantemos “Gloria a Dios”; y con la sencilla  compañía de los pastores vamos a obedecer al mandato de los ángeles que nos manda “alabar y glorificar a Dios”; y por fin, nos asociamos a la maravillosa  caravana de los Reyes Magos que venidos desde muy lejos vienes a adorar a este niño, para que con ellos nos arrodillemos delante del Niño y le adoremos
MARÍA NOS TRAE AL SALVADOR
María da al mundo su Hijo, y lo envuelve en pañales, y le recuesta en el pesebre, y José rodea al Niño de sus cuidados paternales. Es su padre, no ya sólo porque como esposo de la Virgen, tiene derechos en el Fruto de su vientre, sino también porque Jesús lo adoptó como padre.